Emilia González. Las dos manifestaciones producidas frente al MINAE, una a favor y otra en contra, son una sola
Los habitantes de las Crucitas se manifiestan a favor porque perciben en la minería una solución inmediata a sus necesidades largamente postergadas de trabajo, de vivienda digna, de educación, de salud, de seguridad, de infraestructura, en fin de desarrollo. Sienten y les han hecho creer, que si a la compañía extranjera no se le autoriza la explotación depredadora, esos derechos, no hay otra forma de obtenerlos.
Las dos manifestaciones producidas frente al MINAE, una a favor y otra en contra, son una, reúne y concita un clamor común, por recuperar una vía propia y decente de desarrollo que vuelva a poner en primer lugar el interés y las necesidades del mayor número, que abra las puertas a un desarrollo con futuro para la colectividad, sin agua envenenada con cianuro, pueblos de mineros siempre conflictivos, luego fantasmas, cráteres gigantescos que dejen la tierra , fauna y flora arrasada, sin recursos para volver a producir.
Ambas manifestaciones , están del mismo lado, al frente, en el Gobierno, está el adversario, pequeño de alma y mente, que en lugar de proponer y llevar a cabo nuevas formas de producir riqueza que garantice los derechos de los habitantes de esas y otras zonas, hoy los ofrece sin control ni misericordia, al mejor postor.
Mi padre y mi abuelo con tranquilidad, olvidando episodios que les eran sumamente dolorosos, relataban que, en su oportunidad, muchos de los principales detractores de las propuestas de esas garantías sociales por las que hoy vuelven a luchar los habitantes de Las Crucitas y quienes se oponen al proyecto, resultaron ser los propios trabajadores. Temían los trabajadores de aquel entonces, como ahora, que las cuotas solidarias para darle contenido real a los derechos y garantías sociales, significarían pérdidas de empleo, de trabajo y oportunidades. Por dicha no aflojaron, ni claudicaron y lograron concitar en la misma avenida a quienes se oponían y a quienes apoyaban.
Ese mismo miedo parece haberse apoderado, de nuevo, de amplios sectores medios de trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, de la empresa privada y del sector público, de estudiantes y jóvenes profesionales quienes olvidan que, quienes propugnan desde el Gobierno y apoyan ese tipo de explotación minera en Las Crucitas son los mismos que optaron, hace rato, por creer que los casinos, las explotaciones de riquezas sin control, la prostitución, los hoteles para ricos, las concesiones, las consultorías, son la solución a las necesidades. Son quienes están por hacer dinero rápido, sin mucho trabajar, mintiendo y engañando, sirviendo a unos pocos y olvidándose de la mayoría.
Esa lógica sólo produce para la colectividad pocos trabajos mal pagados, inciertos, jornadas extenuantes e insalubres, ninguna posibilidad de ascenso social o generación de riqueza, cultura de silicona y farándula, inseguridad, baja educación, en su conjunto, incapaz de producir para garantizar los derechos y garantías sociales que tanto temen, con razón perder hoy en Las Crucitas, que sacrifica, en definitiva, el futuro social, político, económico y ambiental de la juventud, condenándola a bailar infinitamente como trompo por el sueño de un verdadero desarrollo.
Emilia González, 28 de octubre del 2008 Fuente: Costa Rica Solidaria
Ultima actualización ( Martes, 28 Octubre 2008 15:48 )