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Aportado por ComitesPatrioticos.com
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Lunes, 08 Septiembre 2008 03:54 |
DE CORRUPCIÓN, BCIE, BONOS CHINOS, CASAS-SÁNCHEZ, CALDERON Y CONFIANZA EN EL ORDEN JUDICIAL COSTARRICENSE. "La verdad para que sea verdad tiene que ser transparente"
Alvaro Arnoldo Araya Alpízar I PARTE
Hasta hace pocos años hablar de tráfico de influencias, corrupción e impunidad de políticos y gobernantes era un tema de poco interés mediático, tanto que muchos medios, por no decir la mayoría, "no hacían caso" de las denuncias de corrupción en la Administración Pública. Claro, esta actitud tenía una explicación histórica que no es mi tema por ahora. Sin embargo, no titubearon en decir que las "labores de intermediación" de los expresidentes Calderón, Rodríguez y Figueres, realizadas a la sombra del secretismo político-partidista, constituían un "plan corrupto de apropiación de los recursos públicos", y en consecuencia una gran ofensa a la legalidad, institucionalidad, así como a la misma confianza y la gobernabilidad del país. Hoy esos mismos medios se hacen eco de las denuncias de los casos de corrupción en el uso de los recursos del BCIE y los BONOS CHINOS.
Antes la Contraloría dizque actuó a fuerza de presión, hoy sucede lo mismo, pero la pregunta sigue siendo la misma, ¿hasta dónde y a quién alcanzará la acción? Los tribunales dicen que van a someter a juicio a los expresidentes, pero quien garantiza imparcialidad, si desde ya el Señor Calderon llama a la "lealtad de los jueces para que no ensucien sus carreras".
Así las cosas, sin ruborizarse por la falta de orden legal e institucional igual para todos (as), el Señor Calderón paga publicidad y emite declaraciones proclamando su inocencia, inclusive haciendo llamados para que los "jueces piensen en sus carreras". ¿Cómo se llama eso cuando se tiene poder? Y los jueces que pedían orden e imparcialidad en el caso del hoy exmagistrado suplente Sosto, ¿dónde están? ¿Dónde están ellos y los medios que nos hablan de la pureza del orden legal-institucional, diciéndole al Sr. Calderon basta ya? Pero, si le dicen cállese y más a otro con "algunos parecidas procesales, ya juzgados". Este es un país, donde los grandes se esconden detrás de su poder para influir y torcer la verdad: ¿Qué le pasará a los expresidentes? Qué le pasó a Casas? ¿Qué le pasó a F. Sánchez? ¿Qué le irá a pasar a Zumbado? ¿Qué le pasará al Señor Burguez?
Sin embargo, se dice que en este país todo es transparente. Se ampararon y amparan en el orden institucional para intimidar, simular y confabular (Plan Casas-Sánchez), pero el mensaje de los medios, aunque valiente a veces en la denuncia, sigue siendo el mismo: Debemos de tener confianza en el orden legal-institucional. Y lo dicen, algunos y algunas, intentando justificarse a si mismos en la ira que sienten, ante tanta corrupción, como tratando de apaciguar el sentimiento de impotencia que sienten ante la relación de los procesos corruptivos descritos y la promoción del así llamado "libre comercio" que promueven: ¿Por qué tanta relación entre concentración del poder económico-político nacional, "apertura" en las relaciones político-comerciales y corrupción? ¿Qué tienen que hacer empresarios interesados en los negocios del país cumpliendo sus objetivos empresariales con los intereses políticos del país?
La historia presente y pasada del país tiene muchos ejemplos, y en consecuencia los invita a cuestionarse permanente, "sin percatarse" de que la única forma de hacer las cosas es el Cambio de preceptos y códigos éticos en la Administración Pública. Y eso implica necesariamente un "cambio real y verdadero de mando" en la administración de la política y el Estado Costarricense.
En el orden descrito, dado que el Señor Calderón parte de esa cúpula político-empresarial que gobierna el país, supuestamente "hizo una asesoría" con el propósito de ayudar a la CCSS con la aprobación de un préstamo, para la compra de "equipo de primera calidad" y no pago en tiempo oportuno, lo que "era su deber" realizar por concepto de impuestos … Y dicen que es una prueba de honestidad de este político-empresario. Pero, en el Tribunal del Pueblo se tiene certeza, fehaciente, de que pagar algo para utilizarlo como justificante de buena fe ante un delito es falsificar pruebas, algo que por otro lado "no es habitual que se permita a otros". ¿Dónde está la justicia igual para todos y para todas? ¿Dónde esta la justicia cuando de juzgar a la "clase política que nos gobierna" se trata? ¿Qué papel asume?
Alvaro Arnoldo Araya Alpízar
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Ultima actualización ( Lunes, 08 Septiembre 2008 04:01 )
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