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Opinión -
General
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Aportado por ComitesPatrioticos.com
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Viernes, 29 Agosto 2008 13:18 |
Immanuel Wallerstein. La ideologÃa de la globalización neoliberal ha estado en boga desde principios de los años 80. No era, de hecho, una idea nueva en la historia del sistema-mundo moderno, aunque reivindicó serlo. Más bien era la muy vieja idea de que los gobiernos del mundo debÃan dejar de estorbarle a las grandes y eficientes empresas en sus esfuerzos por prevalecer en el mercado mundial. La primera implicación de polÃtica pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debÃan permitir que estas corporaciones cruzaran libremente todas las fronteras con sus bienes y su capital. La segunda implicación de polÃtica pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debÃan renunciar ellos mismos a cualquier papel de dueños de estas empresas productivas, y privatizar asà todo lo que poseyeran. Una tercera implicación era que los gobiernos, todos ellos, debÃan minimizar, si no eliminar, todos y cada uno de los diferentes pagos de transferencia por seguridad social a sus poblaciones. Por ciclos, esta vieja idea siempre ha estado de moda.
En los años 80, estas ideas fueron propuestas para contrarrestar a las también viejas visiones keynesianas y/o socialistas que habÃan prevalecido en la mayorÃa de los paÃses del mundo: que las economÃas deberÃan ser mixtas (el Estado más las empresas privadas); que los gobiernos deberÃan proteger a sus ciudadanos de las corporaciones cuasi monopólicas propiedad de extranjeros; que los gobiernos deberÃan intentar ecualizar las oportunidades de vida transfiriendo beneficios a sus residentes menos afortunados (especialmente en los niveles de educación, salud y garantÃas de ingreso a lo largo de la vida), lo que requerirÃa, por supuesto, fijarle impuestos a los residentes más acomodados y a las corporaciones.
El programa de globalización neoliberal sacó ventaja del estancamiento mundial de ganancias que vino tras el largo periodo de expansión global sin precedentes posterior a 1945 y que abarcó hasta principios de los años 70, el cual impulsó la visión keynesiana o socialista de dominar las polÃticas públicas. El estancamiento de ganancias creó problemas en el balance de pagos para un número muy grande de gobiernos en el mundo, especialmente en el Sur global y en el llamado bloque socialista de naciones. La contraofensiva neoliberal fue encabezada por los gobiernos de derecha de Estados Unidos y Gran Bretaña (Reagan y Thatcher) más las dos principales agencias financieras intergubernamentales –el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial–, y estas instancias, juntas, crearon e impusieron lo que vino a ser conocido como Consenso de Washington. El lema de esta polÃtica conjunta fue acuñada por la señora Thatcher: TINA, siglas para "There Is No Alternative" (No hay alternativa). El lema intentaba transmitirle a todos los gobiernos que tenÃan que cumplir con el lineamiento fijado por las recomendaciones de polÃtica pública, o ser castigados con un lento crecimiento y la negación de toda ayuda internacional ante cualquier dificultad que pudieran enfrentar.
El Consenso de Washington prometió un crecimiento económico renovado para todos y una salida del estancamiento global de ganancias. A nivel polÃtico, los proponentes de la globalización neoliberal tuvieron mucho éxito. Gobierno tras gobierno –en el Sur global, en el bloque socialista y en los fuertes estados occidentales– privatizó las industrias, abrió sus fronteras al comercio y a las transacciones financieras, y recortó el Estado benefactor. Las ideas socialistas, aun las keynesianas, fueron desacreditadas en la opinión pública y las elites polÃticas renunciaron a ellas. La consecuencia visible más dramática fue la caÃda de la Unión Soviética y los regÃmenes comunistas de Europa central y del este, más la adopción de polÃticas amigables con el mercado por parte de la todavÃa denominada China socialista.
El único problema con este gran éxito polÃtico fue que no pudo igualarlo el éxito económico. Continuó el estancamiento de ganancias en las empresas industriales del mundo. La repentina alza en los mercados bursátiles en todas partes no se basó en ganancias de la producción sino en las manipulaciones especulativas financieras. La distribución del ingreso a escala mundial y en los diferentes paÃses se volvió muy asimétrica, un incremento masivo en el ingreso de 10 por ciento superior y en especial de uno por ciento más elevado de la población mundial, y una caÃda en el ingreso real para el resto de las poblaciones mundiales.
La desilusión con las glorias del "mercado" sin restricciones comenzó a ser visible a mediados de los 90. Esto pudo observarse en varios planos: en muchos paÃses regresaron al poder gobiernos más orientados hacia el bienestar social; hubo nuevos llamados –especialmente por parte de los movimientos laborales y las organizaciones de trabajadores rurales– a que los gobiernos emprendieran polÃticas proteccionistas; creció a escala mundial un movimiento altermundista cuyo lema es "otro mundo es posible".
La reacción creció lenta pero constantemente. Entretanto, con el régimen de George W. Bush, los proponentes de la globalización neoliberal no sólo persistieron sino que incrementaron su presión. El gobierno de Bush pujó simultáneamente por una distribución del ingreso más distorsionada (mediante grandes recortes fiscales para los más acaudalados) y por una polÃtica exterior de militarismo unilateral macho (la invasión de Irak). Financió esto mediante una fantástica expansión de préstamos (un endeudamiento) con la venta de bonos del Tesoro estadunidense a quienes controlan las existencias mundiales de energÃa y las instalaciones de producción a bajo costo.
Se veÃa bien en el papel, si sólo se fijaba uno en las cifras de los mercados bursátiles. Pero era una burbuja de crédito superlativo condenada a estallar, y ahora está estallando. La invasión de Irak (más Afganistán y Pakistán) está demostrando ser un enorme fiasco polÃtico y militar. La solidez económica de Estados Unidos cae en el descrédito, lo que ocasiona una radical caÃda del dólar. Y los mercados bursátiles del mundo tiemblan conforme confrontan el pinchazo de la burbuja.
¿Asà que cuáles son las conclusiones de polÃtica pública que extraen los gobiernos y las poblaciones? Parece haber cuatro en curso. La primera es el fin del papel que tenÃa el dólar estadunidense como divisa de reserva para el mundo, lo cual hace imposible continuar la polÃtica de superendeudamiento del gobierno de Estados Unidos y de sus consumidores. La segunda es el regreso a un alto grado de proteccionismo, tanto en el Norte como en el Sur globales. La tercera es el regreso a la adquisición estatal de las empresas que fracasan y la implementación de medidas keynesianas. La última es el retorno a polÃticas redistributivas más enfocadas al bienestar social.
La balanza polÃtica oscila de regreso. De aquà a 10 años se escribirá acerca de la globalización neoliberal como un oscilamiento cÃclico en la historia de la economÃa-mundo capitalista. La cuestión real no es si esta fase terminó sino si el retorno pendular podrá restaurar, como en el pasado, un relativo equilibrio en el sistema-mundo. ¿O se habrá hecho ya demasiado daño? ¿Estaremos en un caos más violento en la economÃa-mundo y como tal en el sistema-mundo como un todo?
Traducción: Ramón Vera Herrera
Fuente: La Jornada |
Si hubieramos conocido textos como el presente, fà ciles de asimilar, creo que la oposiciòn al nefasto tratado hubiera sido màs fuerte aùn. Posiblemente la balanza polìtica oscila, partiendo del principio natural de que todo lo que comienza termina. Menos ruinas serà n las que nos dejen, entre màs antes los ciudadanos rescatemos a nuestra patria sin recurrir a las armas, ahora para el 2010. Por favor pregùnteme.
Carlos Aguero
2251-3216 * piculla38@yahoo.es