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Opinión -
General
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Aportado por Dora Araya Rodrìguez
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Viernes, 22 Agosto 2008 18:25 |
Pensando en Luis Armando, Carmen, Fernando. En quienes les precedieron y los que vendrán
Dora Araya RodrÃguez. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un acto en el Hotel Costa Rica en el que queridos compañeros del Movimiento Popular renunciaron al Partido Liberación Nacional.
Nunca habÃa militado en ningún partido. La polÃtica -en sentido estricto de militancia- era una actividad desconocida, lejana y turbia. A raÃz del proceso de referéndum y conforme fui tomando conciencia de la permisividad del Tribunal Supremo de Elecciones para que unos cuantos doblegaran la sagrada voluntad de la mayorÃa, de la complacencia reiterada de los fallos judiciales de la Sala Constitucional con estos grupúsculos que nos despojaron de instituciones que han incidido decididamente en el desarrollo social de Costa Rica, de la peligrosa concentración de poder en el Ejecutivo
, con la consecuente perturbación del principio de división de poderes que camina al borde del despeñadero, y de los actos de apoderamiento y abuso de nuestros recursos naturales me vi obligada, como muchos, a sacudir mi indiferencia e ir descubriendo nuevas dimensiones que doten de contenido aquel "cuando alguien pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo valiente y viril, la tosca herramienta en armas trocar" que aprendà desde chiquitilla y que relacionaba con acontecimientos históricos ya superados. Nunca imaginé, hace apenas unos años, que iba a ser testigo de otro momento crucial de filibusterismo en la historia de Costa Rica y que mis contemporáneos debÃamos asumir el reto, sino de una manera viril, si fecunda. El acto de renuncia fue sobrio y sencillo pero sobre todo fue una verdadera revelación de la polÃtica como una actividad sublime. Hombres y mujeres, en un acto de desapego se desprendieron de gran parte de su historia personal y de su identidad en aras de los valores, principios e ideales de la socialdemocracia que siempre estarán más altos que cualquier bandera e hicieron gala de una fuerza y determinación capaz de avivar la llama del espÃritu del 48 que vive a través de ellos y de pasarla a nuevas generaciones desde otras trincheras. Cuando se dice en una renuncia "desde los 14 años hice mÃos los ideales de ese partido y gran parte de lo que soy lo debo a el" no puede estar ausente la tristeza por ver a esa agrupación en otro momento generadora de conquistas para el bienestar de los y las costarricenses en un cascarón vacÃo e inerte. Supongo, compañero Luis Armando, que sólo la satisfacción de hacer lo correcto para preservar la herencia y pasar la llama de la que sos portador puede confortarte. Con ellos y ellas y con los y las que les precedieron en este acto de desprendimiento, servicio, determinación y valentÃa, con otros que se unirán de diferentes partidos igualmente malogrados  y con los que llegan sin haber pertenecido a ningún partido, veremos a este pueblo valiente, viril y fecundo, la tosca herramienta en arma trocar.
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Ultima actualización ( Domingo, 24 Agosto 2008 22:25 )
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