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Opinión -
General
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Aportado por Marité Valenzuela
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Domingo, 25 Mayo 2008 08:16 |
Marité Valenzuela H
Nadie puede vivir en el bosque seco de Guanacaste sin tener un cobijo donde refugiarse, igual pasa en la selva tropical o en la Siberia. Los seres humanos nos asentamos en lugares haciendo casas y pueblos desde que existimos hace si acaso un millón de años, y seguimos haciéndolo: igual que cualquier especie viva necesitamos un nido. Construir un acueducto sacando el agua de Sardinal en Guanacaste que tiene 4000 habitantes, para abastecer a más de 40000 ocupantes de los proyectos de Ocotal-Playas del Coco está siendo muy cuestionado. Habría que diseñar otros proyectos sostenibles. La extracción masiva de agua de lugares con delicado equilibrio hidro-ecológico es muy peligrosa, se puede hacer y de hecho se hace, pero no se debe hacer.
El agua es un Derecho Humano, eso es incuestionable, es agua o muerte. También debería ser un Derecho Humano el goce de la belleza, el Arq. Walter Gropius en su libro “Apolo en la democracia”, refiriéndose a los EUA dice que “...una democracia que otorga iguales privilegios a todos, tiene la obligación de levantar, por medio de la educación, el grado de inteligencia para los valores espirituales y estéticos, es necesario llegar al conocimiento de que la experiencia de la belleza forma parte de las exigencias fundamentales de la vida”
Construir la fórmula del casino, el bailongo y la cancha de golf es trillado, Guanacaste está regado de modelitos así, se requieren diseños adecuados para conservar las últimas manchas de bosque seco, menos ambiciosos en el lucro y más ambiciosos en responsabilidad ambiental, creatividad, amor, para que no nos siga cayendo”la maldición del duende sarnoso y las siete chonelas de Egipto”, como dicen los hermanos nicaragüenses. Los proyectos se diseñan en función de premisas ético-filosóficas que decidirán el tipo de solución en cada caso. ¿Golf en Guanacaste? No me suena. Mi padre, el Ingeniero Miguel Valenzuela, construyó el Club Cariari en los años 70s. Ahí hicieron un campo de golf de lo mejor; junto con el del Country Club y otros, tuvieron algún sentido en su momento y han sido sustentables, aunque recientemente leí que George Walker Bush dice que se abstiene de jugar golf pues “no le parece alentador para los que están en los frentes de guerra que lo vean en esa actividad”.
Nos alimentamos de impresiones además de aire, agua y comida, la impresión que da el lugar donde uno vive, permite tener una referencia de pertenencia que da una identidad a cada individuo. Al cambiar los referentes urbanístico y ambiental, destruyendo hasta los últimos vestigios de la historia de los lugares se atenta contra la identidad de los pueblos, y en estos proyectos se atenta contra la vida. Tiene que existir un justo medio para desarrollar sin asesinar bosques, animales y gente.
Mi papá también construyó en los 80s el Hotel Marina Resort en Flamingo, yo iba con él a las inspecciones; una señora millonaria extranjera le preguntó una vez que como hacía para evadir los impuestos para la construcción de la casa que quería edificar, él le dijo que tenía que pagar, él no hizo esa casa. Nadie dice que no deba desarrollarse del todo, pero los criterios ético-filosóficos para hacerlo deben de ser forzosamente el derecho de los pueblos que forman nuestra Patria a beneficiarse en todo sentido, sobre todo aumentando su alegría de vivir y viendo a su gente cada día mejor, ¡jamás muerta de sed! Eso es lo que se llama Desarrollo Sostenible, otro mundo es posible.
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