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Ing. Gerardo Fumero Paniagua
En relación con el acceso a los servicios de telecomunicaciones en América Latina, no dejan de sorprendernos noticias tanto positivas como desconcertantes. Según El Diario de Hoy, 8/04/2008, elsalvador.com: “Seis millones de celulares, prácticamente uno por cada salvadoreño, se encuentran en uso en el país, lo que contrasta con los menos de 350.000 teléfonos que había hace 10 años. Mejor argumento a favor de la privatización de las telecomunicaciones no puede haber, o inclusive en apoyo del mal llamado neoliberalismo”...
En contraste con esa propaganda, un reportaje de Humberto Niño de Haro, para El Universal de México, 03/04/2008, da cuenta: “Con el afán de minimizar el gasto en el uso de telefonía móvil, uno de cada tres usuarios realiza llamadas perdidas o timbrados con significados preestablecidos, de acuerdo con un estudio del Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE).
Además, poco más de la mitad de los usuarios situados en los niveles socioeconómicos D y E de la población… utiliza su teléfono solo para recibir llamadas. Le siguen estrategias como el envío de mensajes de texto en su mayoría entre jóvenes y la renta de equipos celulares, según el estudio Oportunidades móviles: pobreza y acceso a la telefonía en América Latina y el Caribe. … pese a que 65% de los usuarios dicen utilizar el servicio para recibir llamadas, 56% también realiza llamadas aunque transcurren largos periodos sin concretar una”.
Ciertamente los “promedios” son engañosos, pues si nos atenemos al “PIB per cápita” de Costa Rica por ejemplo, cada ciudadano recibe 250 mil colones por mes, la realidad es que más de 1 millón vive con 47 mil. Por otra parte, un reportaje titulado “La satisfacción del cliente en el sector telecomunicaciones y las competencias de la Comisión de Mercado de Telelcomuncaciones, en España, (http://e-global.es/b2b-blog/2005/12/23/satisfaccion -cliente- telecomunicaciones-cmt/) comenta:
“Creo que se podría decir que la liberalización del sector no ha sido totalmente positiva porque ha fracasado en un objetivo trascendental: la mejora del servicio de postventa y de satisfacción del cliente. Y esto es así porque los actores han abusado de su posición oligopólica y de exclusividad en un mercado muy poco transparente”.
Ciertamente los oligopolios son la tendencia, confirmándose la realidad de que las redes de telecomunicaciones son monopolios naturales, aunque POR LEY las declaren en “libre competencia”. Así por ejemplo, constantemente se informa de fusiones, como lo pone de manifiesto La República del 11/04/2008, “Telecom Italia y Telefónica deberían fusionarse, dice experto”. La sugerencia la hace un socio de la empresa italiana, como una estrategia para poder hacer frente a empresas más fuertes, lo cual confirma la necesidad de economías de escala en un monopolio natural.
Finalmente, nuestras empresas estatales latinoamericanas fueron concebidas y diseñadas para brindar servicios, no para generar ganancias, por lo que no podrán competir jamás -no es su naturaleza-. Así lo confirma El País Digital de Uruguay, en un reportaje de Gastón Pérgola, el 9/04/2008, que recoge declaraciones del presidente de la empresa estatal Antel, Edgardo Carvalho. “…los números de Antel nos son del todo favorables ya que año tras año viene perdiendo pie frente a la competencia.
El principal de la telefónica estatal arguyó que uno de los dolores de cabeza que sufre el ente es producto de no haber sido preparada para competir con operadores privados. Cualquier empresario privado que compita con nosotros tiene muchísimo más flexibilidad en la toma de decisiones”. Aunque Antel mantiene la mayor proporción del mercado celular, 40%, (ya perdió el 60%), opina Carvalho: “Que digan que Antel tiene una posición dominante. Con la economía de escala que tienen (los privados: Telmex y Telefónica), los dominantes son ellos, no nosotros”.
Ing. Gerardo Fumero Paniagua
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